Los recursos humanos, un tema siempre vigente y analizado desde ópticas diversas (II)

En la primera entrega de esta serie, compartía contigo la primara parte de este interesante enfoque sobre recursos humanos.
He aquí la segunda, espero que la disfrutes.
“Almagro precisa muy bien como estas dimensiones afectan el mundo en que vivimos. Nadie puede controlar el flujo de capitales, que se desplaza a regiones como Tailandia y Vietnam “donde la mano de obra es abundante y más barata que en Europa”. De todas maneras no es excusa para seguir acumulando millones mientras la pobreza aumenta en el mundo.
Hay que humanizar la globalización, dice Almagro y este es el próximo desafío de los Directivos. “La alternativa no es globalización si, globalización no. La alternativa es qué tipo de globalización queremos y bajo que sistema de valores, porque no se puede construir un mundo más justo sobre la base de ausencia de valores. No es posible”.
Con respecto a las nuevas tecnologías también tiene una posición firme. No sirve de nada Internet si no es para ordenar cabezas y educar. Es muy útil para generar nuevos negocios y superar a la competencia pero debe la información debe ayudar a educar.
El “culto al líder” que ejercen algunas empresas, donde endiosan a sus ejecutivos máximos en desmedro del conjunto organizacional, ha llevado a empresas como Worldcom y Enron a la bancarrota (y a sus inversionistas) por las decisiones de ejecutivos corruptos “que manejaban los destinos de la empresa de forma imperial”. La información sobre índices y ratios en la prensa especializada pone demasiado énfasis en los datos contables de una organización.
“Vanidad, codicia, enriquecimiento injusto, culto a la imagen (…) han transformado a muchos de nuestros dirigentes empresariales en casos dignos de estudio psicopatológico.” Ningún título es garantía de idoneidad laboral y no todo el mundo tiene condiciones para hacer las mismas cosas. Por estos datos es necesario analizar esta época de crisis de la ética empresarial, que tarde o temprano debe arribar a buen puerto. “
(Continuará)