La paternidad

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En nuestro mundo de hoy, la gran mayoría de los hombres adoptan una actitud activa en la crianza de sus hijos y el rol de padre ha sufrido un rediseño muy positivo. Ellos comparten con sus parejas la responsabilidad cotidiana de desarrollar una familia. Están atentos, aportan energía, se involucran, los nuevos padres no desean estar ajenos al milagro de la vida y están dispuestos a beber cada gota del siempre burbujeante vaso de una familia.

En la mayoría de los casos, este fenómeno se observa ya desde el embarazo. Ellos acuden a las consultas médicas, se interesan, aportan ideas y apoyan y presencian el momento del parto; ninguno esgrime ya argumentos falaces porque no desean perderse esa experiencia única e intensa.

Y cuando nace el bebé, el desafío recién empieza! La consturccion de una familia en estos tiempos modernos se acerca bastante a una proeza que debe fortalecerse a diario. No tiene mi comentario la intención de espantar a los más jóvenes..

¡Todo lo contario! Es para animarlos a una travesía cuyas satisfacciones se miden eternamente, en pequeñas y grandes cosas. Es una inversión sin riesgos, en la que los padres en especial aportan bastante más que el cromosoma “XY”.

La presencia paterna, aporta racionalidad, brinda la orientación general de la vida y transmite el valor del esfuerzo. La madre, en cambio, vela por la reducción del conflicto y ofrece afecto y contención. Los niños de hoy necesitan ambos tipos de referencias y sobe todo que los papeles no se desdibujen.

No importa la edad que tengas, ni el tiempo que pase, estos conceptos acerca de la familia y los afectos son eternos. Créeme, la paternidad es una experiencia inigualable que disfrutarás cada minuto de tu vida.




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