Cuando los problemas te agobian…

Todos hemos pasado por esos días o momentos en que alguna preocupación nos abruma. Si no sabes de qué estoy hablando, en primer lugar pienso que eres una persona feliz o quizá puedo pensar que eres muy joven… o que la vida te ha bendecido con un buen pasar o un contexto favorable. Bien por tí, de todo corazón.
Pero tarde o temprano, un día llegará en que sientes que algo te vence, se hace muy pesado para tus hombros y no estás muy seguro, no es tu costumbre… pero quisieras llorar en algún hombro. Por lo menos descansar un poco y hallar algo de paz para poder pensar.
Me gustaría hablarte de un texto que leí hace bastante tiempo atrás, cuyo título era “Tu saco de Piedras“. Básicamente hablaba de esos problemas o angustias que arrastras de aquí para allá, que quizá olvidas cuando el frenesí del día de trabajo te distrae o por el contrario absorbe toda tu atención. Pero tarde o temprano llega la hora de volver a casa… ” y allí está (decía la lectura), tu saco de piedras otra vez para cargar sobre tus hombros”
El texto estaba escrito por una persona de fe, cuyo consejo (muy cálido por cierto), es que básicamente, por lo menos hagamos la prueba una noche y digamos “hasta aquí llegué, dejo hoy mi carga en Tus manos“. Hacía referencia, obviamente a la Divinidad de la fe que profesa.
No sé si tú eres una persona de fe. Si lo eres, prueba eso la próxima vez que sientas que algún asunto te abruma de tal forma que ya no puedes con él. Dejar las cosas en Sus manos, es un alivio tal que es muy difícil describirlo con palabras.
Si no lo eres, me permito sugerirte que hagas el mismo ejercicio, pero con una persona que hayas amado mucho y ya no esté físicamente cerca de tí. Quizá un progenitor o un abuelo. Esa persona de quien en este momento quisieras escuchar un consejo.
Espero que nunca tengas que probarlo, pero si sucede… haz la prueba. Las cosas no se resolverán mágicamente, pero dejar librados algunos acontecimientos a los vientos de la vida, sólo por algún tiempo, puede llegar a devolverte la lucidez, la paz y la serenidad que estabas necesitando para tomar decisiones o pensar más claro.
Te deseo muchos días claros, positivos y luminosos.