Archive for the 'Reflexión' Category

Algo no funcionó. La pregunta sería… ¿cómo “deshacerte” de ella? (I)

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Las relaciones de pareja, una relación armónica y duradera, la búsqueda del amor eterno… ¿Hay reglas?¿Hay dogma?¿Hay “saber” que se pueda aplicar como 100% válido? En mi opinión, la verdad, no los hay.

Cada pareja es única y verdaderamente especial.

Lo que sí son factores de peso en una relación de pareja, son los valores humanos que cada uno de nosotros aporta en ella. Tanto al iniciar una relación, promediarla o finalizarla hay cosas que deberían ser ejes que permitan una mejor comunicación y desenlaces más saludables.

Podría desde este espacio darte “trucos” y “tips” que quizás funcionaran como recetas que podrías aplicar. Probablemente el título de este post, redactado así… te ha dado esta sensación. Pero por mi parte, como te expresaba antes, creo que las relaciones humanas son asunto serio, donde uno debe comprometer por entero la antigua máxima de “no hagas para otros lo que no quieres para tí”.

Cuando algo no resulta como cualquiera de los dos esperaba, no tengas la menor duda: hay que ponerle fin al asunto. Sin vencidos ni vencedores, sin reproches, con la mayor sinceridad posible, de tal modo que en tiempos posteriores siempre se pueda erguir la mirada y mantenerse con la dignidad intacta, de ése modo que sólo una persona íntegra podría sostener.

¿Partimos desde estas bases? Te invito a seguir esta serie y compartir algunas líneas en este sentido..



Cuando los problemas te agobian…

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Todos hemos pasado por esos días o momentos en que alguna preocupación nos abruma. Si no sabes de qué estoy hablando, en primer lugar pienso que eres una persona feliz o quizá puedo pensar que eres muy joven… o que la vida te ha bendecido con un buen pasar o un contexto favorable. Bien por tí, de todo corazón.

Pero tarde o temprano, un día llegará en que sientes que algo te vence, se hace muy pesado para tus hombros y no estás muy seguro, no es tu costumbre… pero quisieras llorar en algún hombro. Por lo menos descansar un poco y hallar algo de paz para poder pensar.

Me gustaría hablarte de un texto que leí hace bastante tiempo atrás, cuyo título era “Tu saco de Piedras“. Básicamente hablaba de esos problemas o angustias que arrastras de aquí para allá, que quizá olvidas cuando el frenesí del día de trabajo te distrae o por el contrario absorbe toda tu atención. Pero tarde o temprano llega la hora de volver a casa… ” y allí está (decía la lectura), tu saco de piedras otra vez para cargar sobre tus hombros

El texto estaba escrito por una persona de fe, cuyo consejo (muy cálido por cierto), es que básicamente, por lo menos hagamos la prueba una noche y digamos “hasta aquí llegué, dejo hoy mi carga en Tus manos“. Hacía referencia, obviamente a la Divinidad de la fe que profesa.

No sé si tú eres una persona de fe. Si lo eres, prueba eso la próxima vez que sientas que algún asunto te abruma de tal forma que ya no puedes con él. Dejar las cosas en Sus manos, es un alivio tal que es muy difícil describirlo con palabras.

Si no lo eres, me permito sugerirte que hagas el mismo ejercicio, pero con una persona que hayas amado mucho y ya no esté físicamente cerca de tí. Quizá un progenitor o un abuelo. Esa persona de quien en este momento quisieras escuchar un consejo.

Espero que nunca tengas que probarlo, pero si sucede… haz la prueba. Las cosas no se resolverán mágicamente, pero dejar librados algunos acontecimientos a los vientos de la vida, sólo por algún tiempo, puede llegar a devolverte la lucidez, la paz y la serenidad que estabas necesitando para tomar decisiones o pensar más claro.

Te deseo muchos días claros, positivos y luminosos.



Estereotipos: un tema para reflexionar (III)

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Estimados, aquí va la tercera y última parte de este artículo de Ricardo Silva Romero, cuya primera y segunda parte publicamos hace unos dias atrás. Las negritas, como os lo he mencionado antes, son realizadas por mí.

Aquí va:

Creo que nuestra primera responsabilidad, si pensamos en los otros, es no caer en los estereotipos. Y que la literatura puede ser un buen lugar para aprender que es de mediocres volver a los demás un lugar común. El mundo está plagado de ficciones que (por ejemplo: muchas telenovelas lo hacen) nos animan a pensar que conocemos a todo el mundo: “Todos los pobres son nobles”, “todas las madres son víctimas”, “todos los gringos son tontos”. Pero gracias a los libros que se juegan el todo por el todo, a los dramas que arriesgan la vida del dramaturgo, entendemos que lo humano es relativo: en la ficciones que tenemos a la mano, palabras más, palabras menos, se cuenta la historia de una caricatura que resulta ser un hombre en pena, la aventura de un extraño que resulta ser un prójimo. Y usted sabe que esa es también su historia.

Porque la verdad es, al final, que podemos ser todos porque somos más o menos el mismo: un conmovedor animal con pretensiones. Pero que usted, que tiene un nombre, tiene derecho a ser el que usted quiera.

Espero que lo hayáis disfrutado como yo.

 Vía



Esterotipos, un tema para reflexionar (II)

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Continúo comparitendo con vosotros, este arículo tan interesante de Ricardo Silva Romero sobre estereotipos, cuya primera parte publicamos la semana pasada. Espero que os guste y promueva reflexión, como me ha sucedido a mí al leerlo. Las negritas son resaltados hechos por mí.

 ”Todo empezó en la infancia. Usted no era el vago ni el matón ni el juicioso de gafas del curso. Pero era algún estereotipo. Y todos estaban seguros de que lo conocían de memoria. Todavía más: usted se fue volviendo su caricatura con el paso de los años. La gente lo señalaba con el dedo. Y solo si iban a su casa, solo si tenían que hacer una tarea de biología en su habitación, se daban cuenta de que era otra persona. De que era, de hecho, una persona: unas mil caras que guardaban unos secretos, una intimidad, unos talones de Aquiles que aparecían de repente. No era lo usual, no, las sociedades que tenemos privilegian los estereotipos como un gobierno totalitario que quiere negarnos la libertad que da la educación, sustituirnos la compasión por la tolerancia y tenernos a todos localizados.

Así que usted estaba atrapado. Y sus vecinos, sus amigos y sus compañeros de colegio eran títeres que aún no sabían que podía aspirarse a ser un niño de verdad.

Eso es. Llegamos al punto. Los estereotipos son un hecho político. Los estereotipos, que suelen no tener pies ni cabeza, les sirven a quienes tienen el poder. Y solo las personas con suerte pueden vivir en paz sin ellos. Marilyn Manson, que se nombró a sí mismo a partir de dos clichés de la cultura, lo articuló mucho mejor hace ya unos años. “Asuma su individualidad —dijo—, la sociedad le impedirá ser único si usted se lo permite: porque una persona que se entregue a la mentalidad borreguil de su grupo humano jamás podrá expresar su singularidad”. Y entonces advirtió: “lea, vea, oiga, haga lo que usted quiera, pero tenga cuidado: no se puede tener esa libertad a cambio de nada”. Lo más probable es que se viva cierto tipo de destierro.”

Vía



Estereotipos, un buen tema para reflexionar (I)

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Vale la pena compartir algunos artículos interesantes, para promover refexión, desarrollo intelectual y espiritual, que  - por obvio que parezca-  contribuye a ser guapo y sano… también por dentro. Cualquiera sea nuestra edad, siempre vienen bien este tipo de lecturas… Aquí va la primera parte de una artículo que - sinceramente - me dejó pensando…

Usted es así. Así como es. Y así va a morir, idéntico a usted mismo, porque así ha decidido la gente que usted muera. A la gente le fascina decir que es imposible conocer a otra persona. Pero en el fondo no lo cree, no, la gente está segura de que conoce a todo el mundo de memoria.

Y quizás para sentir que nada se le sale de las manos, tal vez para no perder el tiempo en la vida de los otros, dice las frases maleducadas que sabemos: “Todos los hombres son iguales”, “todos los de tal nacionalidad son pesados”, “todos los ricos son malos”. Y no hay nada que hacer.

Usted tampoco puede escapar.

Usted es algún estereotipo de tantos estereotipos que hay: su clase social, su oficio, su apariencia física lo han marcado para siempre. Y lo único que le queda es vivir allá adentro, no retroceder, no rendirse, no interpretar el papel que ellos quieren que interprete.

Ese es usted. Ya sabe ahora por qué quiere tanto a las personas que quiere: porque no lo han dejado, nunca, convertirse en su estereotipo, porque lo han animado, siempre, a no volverse una figura pública en privado.

Vía




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