
Si bien el consumo de grasas a través de nuestra dieta es de hecho imprescindible pues de ellas obtenemos recursos energéticos para nuestro organismo, es importante saber que no todas las grasas son saludables por igual y que definitivamente tampoco aportan la misma cantidad de energía.
Se ha detectado en encuestas realizadas recientemente, que la población de la mayoría de los países, a pesar de que ha escuchado por allí o tiene una vaga idea sobre este tema, en general apenas etiqueta el asunto en la división “grasas buenas” y grasas malas”, y las personas no saben a ciencia cierta detalles que importan realmente a la hora de elegir alimentos para el consumo.
Está comprobado - a través de estudios recientes - que aproximadamente, del 35% de las calorías totales que provienen de las grasas, las trans proporcionan entre un 2% y un 4% de fuente energética, frente a un 12% de las grasas saturadas, reconocidas también por su efecto negativo sobre la salud cardiovascular. Se sabe y es un hecho, que el consumo continuado de grasas trans se traduce en un aumento del nivel de colesterol malo (LDL) y la disminución del bueno (HDL).
Pero… ¿ Qué son las grasas trans?
Las - a esta altura famosas- grasas trans, aparecen como resultado de añadir hidrógeno a los ácidos grasos insaturados de los aceites vegetales (soja, girasol) en un proceso físico-químico llamado hidrogenación. Se obtiene una grasa semisólida más estable gracias a que contiene más ácidos grasos saturados (los que le otorgan consistencia).
Sus efectos sobre la dieta, como decíamos antes, son peores que los derivados de la grasa saturada y más aún: son devastadores porque es un enemigo silencioso, que únicamente el día que algo ande mal… presenta síntomas y entonces lamentaremos profundamente no habernos cuidado debidamente. El exceso de grasas trans promueve nada menos que la arteriosclerosis (engrosamiento de las paredes interiores de las arterias, y por tanto estrechamiento del canal arterial, lo que que dificulta el paso de la sangre), por lo que resulta elevadamente peligroso para la salud del corazón y del aparato circulatiorio todo.
Algunos buenos consejos que puedo compartir contigo, son estos:
- Pon atención a la Tabla de Información Nutricional que aparece en la mayoría de los alimentos que compras.
- Generalmente en los productos de buenas marcas, vienen claramente identificados los porcentajes de las distintos componentes - entre ellos las grasas, pero también vitaminas y minerales- que están presentes en el alimento.
- Elige alimentos bajos en la suma total de grasas saturadas y ácidos grasos trans, y bajos en colesterol como parte de una dieta nutricionalmente adecuada.
- Siempre que te sea posible sustituye alternadamente las grasas que son altas en grasas mono y poliinsaturadas como el aceite de oliva, de canola, de soya y de maíz.
- Considera la posbilidad de integrar con mayor frecuencia a tu dieta, pescados y carnes magras, de esa forma mantendrás a raya las calorías y estarás en la certeza de comer más sano.
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