Algo no funcionó. La pregunta sería… ¿cómo deshacerte de ella? (II)

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En el post anterior, compartía contigo mis primeras reflexiones acerca de este tema. Te invito a releerlas para seguir adelante - como te decía al final del post -, partiendo de ciertas bases.

Hay una premisa de la que nunca los seres humanos deberíamos apartarnos en todas las acciones de nuestra vida, incluso en el momento duro de romper una pareja: ser sinceros y honestos.

Terminar una relación de pareja es francamente difícil a cualquier edad, en especial lo difícil es hacerlo (como os decía en el post pasado) de tal forma que no haya heridas profundas, que realmente desangren y debiliten. Al momento de pasar raya, no debería haber vencidos ni vencedores, pues no deberíamos estar hablando de enemigos sino de personas que dejan de luchar juntos desde un mismo lado.

Lo primero que debo decirte es que el hecho de que ya no estés construyendo una relación, no significa que ambos (ni tan siquiera uno de vosotros) deban dedicarse a destruirla. Hay que ponerle mucha energía a este concepto, especialmente cuando hay hijos. Si vosotros sois capaces de enfriar las cosas, tener un buen diálogo y poder continuar siendo amigos (por lo menos sólo en esas ocasiones en que vuestros hijos así lo necesiten) habrán conseguido un verdadero triunfo, aún en medio de lo que puede sentirse como un fracaso.

Algunos de mis humildes consejos en este sentido son los siguientes:

  • Busca el momento y el lugar propicio para que puedan dialogar solos.
  • No te demores.. ella debe ser casi la primera en enterarse. Duele mucho más cuando miras a tu alrededor y descubres que todo el mundo ya lo sabía.
  • Si realmente tienes un espíritu constructivo y la respetas, comienza el diálogo afirmando que desde el fondo de tu ser quieres sincero y honesto. Utiliza la expresión “pongo al corazón en la palma de mi mano”, sabes que es vulnerarlo pero es un precio que estás dispuesto a pagar.
  • No permitas que otros/as se entrometan. Esto es entre tú y tu pareja. Aconséjale que lo asuma así y no permitan opiniones externas. Nadie está realmente en la piel de ustedes y no todo el mundo contribuye a la necesaria armonía y serenidad requerida en estos casos.



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