Abrazos: buenos para el corazón y buenos para la salud (II)

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Aquí va la segunda parte, continuación del post que compartimos antes.

Abrazos, abrazos… cuántos hemos recibido y cuántos hemos dado en tan diversas circunstancias. A veces abrazamos, para felicitar y otras para consolar. En ocasiones abrazamos para despedir y en otras más gratas… para dar la bienvenida.

Lo cierto es que el poder y la fuerza del abrazo, son ancestrales y transversales a continentes, culturas y épocas diferentes. Hoy te propongo un poco de reflexión, un enfoque diferente.

La invitación es a pensar en los abrazos como herramientas fundamentales del lenguaje no verbal.

Este maravilloso lenguaje que no conoce de idiomas, que comunica desde la diversidad y sin distinciones, con una alta eficacia las emociones que experimenta nuestro cuerpo y, que nuestros sentimientos quieren transmitir.

“Un abrazo expresa más que 1.000 palabras”

Probada está la utilidad de los abrazos en todas aquellas situaciones en que sobran las palabras o no logramos encontrar las adecuadas.

Los abrazos que desconocen los límites del tiempo y el espacio, no tienen plazo de caducidad, pues basta con cerrar los ojos y mirar en el cajón de los recuerdos, para evocar “aquel” maravilloso momento, y así poder revivir plenamente la sensación del abrazo auténtico.

Con abrazos… se tejen abrigos para el alma

Vía




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